Papers, Please es un juego creado por Lucas Pope, en el cual el jugador se pone en la piel de un agente de aduanas del glorioso (y ficticio) país de Arstotzka; su tarea es verificar los datos de todos los que intentan acceder. Si son correctos, se le podrá permitir el paso a la persona, y si hay alguna discrepancia se le impedirá la entrada.
Sí, es una premisa trepidante, ¿verdad? Pero realmente es un buen juego con momentos tensos. Sobre todo cuando cometes demasiado errores y empiezan a penalizarte, multándote y descontándolo de tu sueldo.
La mesa de trabajo. Como se puede ver, hay unas cuantas normas a seguir. Y cada día hay más.
Pero el motivo por el que quiero hablar de Papers, Please es otro. Se trata, obviamente, de su narrativa. Aunque a decir verdad el juego no tiene lo que podríamos llamar una historia detallada (auqnue sí tiene una historia, con un buen númerdo de diferentes finales), ni exactamente personajes, dado que la mayoría son personas con las que se interactúa una sola vez. Aunque hay algunos recurrentes, y esos son memorables.
Jorji Costava, personaje recurrente, un buen tipo... Bueno, no del todo. Pero es entusiasta y persistente.
El elemento de narrativa que me lleva a analizar éste juego es el cómo la historia viene dada por cómo el jugador interactúa con él. No hay una historia exactamente predeterminada, sino que es el propio jugador el que le va dando forma con sus decisiones. Y hay consecuencias, por supuesto.
Antes dije que se le puede permitir el paso a alguien que tenga los datos correctos e impedírselo a quienes presenten alguna discrepancia. Bueno. Eso es sólo un consejo. El jugador dispone de completa libertad en ese aspecto y podría, si quisiera, dar acceso al glorioso país de Arstotzka a todo el que se presente (y cargar con las multas por ello, claro. ¿Mencioné ya lo de las consecuencias?).
Por supuesto puede que alguien se haga la pregunta de para qué hace falta el dinero. Bueno... Hay una familia a tu cargo, después de todo. Y necesitan comida, calefacción y, si enferman, medicinas.
Pero en ninguna parte dice que necesiten comida y calefacción todos los días, ¿verdad?
Papers, Please, mediante esa interacción con el jugador, hace algo que ningún otro medio puede hacer (y que muy pocos videojuegos se atreven a hacer): le plantean la pregunta al jugador de qué clase de persona es. Dónde están realmente sus valores y cuáles son. Pondré dos ejemplos.
Y ninguno relacionado con Jorji. Aunque la verdad es que merece reconocimiento por su inventiva (no existe ningún país llamado Cobrastán en el juego)
En un caso, un día aparece un hombre con todos los datos correctos. Se le deja pasar, como es normal, y avisa de que la siguiente es su esposa; pide, implora, que la dejes pasar a ella también. El truco está en que la esposa siempre tendrá algún dato incorrecto, obligando a tomar una decisión. ¿se seguirán las reglas y se le impedirá el paso? ¿O asumirás la multa y permitirás que el matrimonio siga junto?
Por si hace falta aclararlo: No hay recompensa por esto. De hecho lo único que se recibe es la multa correspondiente si se deja pasar a alguien con los datos incorrectos. La única recompensa es... bueno, sentirse bien con uno mismo, si siente que ha tomado la decisión correcta.
El otro caso es una situación opuesta. Un día, en el periódico aparece la noticia de que un deportista acusado de asesinato intenta huir de su país y se sospecha que podría ir al (glorioso país de) Arstotzka.
Parece buen tipo. Y quién sabe, a lo mejor eso del asesinato es una acusación falsa.
El detalle es el siguiente: sus datos siempre estarán correctos. No habrá ninguna discrepancia y se le debería dejar pasar.
Hm, parece que no hay ningún problema... ¡Entre a mi país!
(en serio, ni se molesta en asumir una identidad falsa...)
Con el reglamento en la mano, se le puede dejar pasar. Después de todo, sólo somos un agente de aduanas. No es nuestra tarea detener a alguien.
Y, al mismo tiempo, plantea un dilema moral: ¿Se le debería dejar pasar? Cierto, la acusación puede ser falsa, pero ¿y si no lo es? ¿Es lícito dejar entrar a un presunto asesino sólo porque tiene los papeles en orden? ¿Te jugarías tu puesto de trabajo por ello?
No hay una repsuesta fácil. En ninguna de las muchas preguntas que Papers, Please plantea. Es un juego fascinante, pero duro. Tanto a nivel mecánico como a nivel emocional. Pero, sin ninguna duda, es recomendable. Todo el mundo debería jugarlo, probarlo al menos, para hacerse una pregunta clave:
¿Qué clase de persona soy?







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